el poeta del silencio

El poeta del silencio 

espera en la habitación 

no sabe bien qué espera 

pero lo dicta su corazón;

no espera un llamado, 

su teléfono desconectó, 

tampoco visita alguna, 

la puerta con llave cerró. 

Se asoma a la ventana 

esta noche descansa la luna

ya da lo mismo el mañana

el calendario también tiró. 

El poeta del silencio 

calla en la habitación 

no sabe por qué calla 

tiene la palabra a su disposición

pero ninguna le bastó 

lo que siente es innombrable

calla y no es opresión 

en su pecho es algo estable. 

Se asoma de reojo 

llegó el repartidor 

quizá ahogue el enojo 

en dos-tres mares de licor;

que ese enojo sin razón 

no es enojo, es sinsabor 

sin olor y sin color 

sin razón su corazón 

y su latido delator 

clama por salvación; 

mala suerte, mi campeón,

el poeta es su propio salvador

y no busca redención 

siente que no le queda amor

que ya perdió el control;

nunca tuvo control. 

Un aplauso vanidoso,

dos palabras, un cumplido,

es alegre su latido 

no hay sentir indecoroso

ni decoro en el sentir 

que sentir tiene sentido, 

“¿que sentir tiene sentido?

¡todo mal en este pozo!”

lamenta el poeta del silencio

que no halla luz y no halla gozo

no ve virtud en su tesoro

vacío ve el cofre lleno de oro. 

El poeta del silencio 

espera en la habitación 

quiso escribir su nombre

no hay denominación 

ni melodía en su canción

ya no hay alma en su cantar

su risa ya es espejismo 

es lamento de un pesar 

que sabe a más de lo mismo

y por lo mismo es perdición. 

Ya perdido en su habitación

el poeta del silencio espera

aunque no tenga certeza

de lo que dicta el corazón

ya no hay razón en la cerveza

jamás sanó nada el alcohol;

aquel pájaro en su cabeza

ansía ya su liberación; 

silba, silba esa canción 

su canción sabe que llora;

llora y llora en su habitación

el poeta que en silencio espera.


por Anthony Arby

Siguiente
Siguiente

poesía: Te debo parís en primavera