Anthony Arby (nacido como Mario Rodríguez, 1994) ha tenido un objetivo fijo desde la infancia: ser escritor. De niño lo soñaba; como adulto, lo sigue haciendo. Originario de Tecomán, Col., se mudó a los 18 años a la ciudad de Colima, para sus estudios universitarios. Aunque entró sin saber qué era, encontró una pasión en la lingüística, carrera en la que se formó a nivel profesional.
Su interés hacia las letras, latente desde muy temprana edad, se vio complementada por la afición a la música, adquirida en la adolescencia. Gracias a ello, aunque sin tenerlo en cuenta, realizó sus primeros esbozos en la escritura de poesía, al escribir letras para composiciones propias. Fue entonces que se comenzó a gestar un vínculo estrecho, quizá más bien inseparable, entre música y letras.
De carácter entusiasta y ocurrente, y de espíritu creativo, persistente y dinámico, es reconocido entre sus allegados por nunca quedarse quieto y siempre estar haciendo cosas nuevas, buena parte de ellas, en el silencio de una habitación.